Fatum

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La detención fue breve, un pasajero fallo mecánico del funicular privado con el que el banquero don Arnulfo Ratón solía ascender de la Mansión del Valle al Mirador del Cerro. La autopsia, pues, atribuyó su muerte a una deficiencia cardíaca latente. La policía descartó que las recientes amenazas de un sindicalista enfurecido por el cierre de oficinas hubieran podido tener nada que ver en la muerte, dada la importante seguridad de que gozaba el recinto residencial de don Ratón. Pese al minucioso análisis forense, a nadie llamó la atención que la serpiente del extintor estuviera descolgada y que sus fauces, siempre abiertas, siempre rojas, relucieran aquel día con un fulgor gozoso.

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Archivado bajo Cuentos dispersos, Microrrelatos (jóvenes y adultos)

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